sábado, 20 de julio de 2013

LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA VEZ

Nuestra vida se compone de hechos, situaciones y personas que van pasando por nuestro lado a modo de obra inacabada, de retazo, pero al final todos ellos forman parte de la composición de la obra de arte de nuestra vida. A veces no eres consciente de qué personas o circunstancias llegan a tu vida para quedarse o cuáles suceden por primera y última vez. El universo se mueve a gran velocidad y los seres humanos no nacimos preparados para afrontar la primera y la última vez. El principio y el fin son opuestos, pero se necesitan mutuamente para vivir y no pueden ser separados, como la vida y la muerte, que silenciosamente caminan de la mano.

En ocasiones conoces a una persona especial, que sólo ves por primera y última vez en tu vida y por algún motivo que desconoces no consigues olvidarte de ella. Entonces te preguntas, ¿nos volveremos a encontrar en algún lugar del mundo? y dentro de ti sabes que la respuesta es NO, pero te aferras a la posibilidad de una nueva primera vez, aun cuando sabes que ésta ya ha sucedido. Al cabo del tiempo te das cuenta que todo tiene un por qué, una razón de ser. Somos el resultado de lo que nos sucede y como en una obra de arte, cada brochazo tiene un sentido único. El cuadro no quedaría finalizado si el artista no hubiese dado el último retoque y lo mismo sucede con nuestra vida. En ocasiones nos empeñamos en querer vivir una experiencia única más de una vez y entonces esa magia desaparece y se convierte en una situación normal y rutinaria de nuestra vida cotidiana que no despierta una sonrisa en nuestro corazón…por lo tanto, quédate con la magia de ese instante vivido por primera y última vez, aun cuando sepas que éste no se va a volver a producir.

Muchas veces pensamos que siempre nos suceden los mismos acontecimientos y que cada día es una repetición del anterior, sin embargo nuestra vida está salpicada de grandes primeras y últimas veces y en ocasiones nos las perdemos, esperando que algo grande llegue a nuestra vida. Si te preguntas cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez, quizás estás olvidando que las mejores primeras y últimas veces nos suceden cada día, en nuestro existir cotidiano, como sucede cada amanecer, sin que seamos conscientes de la importancia de ese momento único.

Tu rostro, ése que asoma cada mañana tímidamente frente al espejo, es diferente cada día, aunque tu reflejo te guiñe un ojo cómplice y pienses que sigues siendo la misma persona de ayer. Cada día del calendario, cada hora, cada minuto, cada segundo…transcurren por primera y última vez y aunque a veces sientas como si tu reloj se hubiera detenido y tu vida no pudiera avanzar más, nada puede volver atrás, ni puede suceder dos veces…El tiempo sigue viajando y tú debes hacerlo a su lado, subiéndote al tren de la vida y llevando contigo el equipaje de tus experiencias, para no quedarte atrás, ni convertirte en prisionero de tu pasado.

Tu vida es una sucesión de primeras y últimas veces, retazos de experiencias que están mágicamente encadenados y puedes vivir intensamente en el momento que decidas emprender la aventura de encontrarte contigo mismo. La magia de la vida no consiste en buscar nuevas primeras y últimas veces que vivir, sino en saborear apasionadamente cada experiencia que llega a tu vida y convertirla en una obra de arte única e irrepetible. Y así, cada segundo que nace en ti, hace que muera el anterior y todo queda prodigiosamente unido, dando lugar a una maravillosa composición.

Cada veinticuatro horas cuando el sol se despierta y comienza su recorrido por cada rincón de la tierra, tienes la oportunidad de crear la vida que deseas, porque cada momento de tu vida es único y especial y sólo puede suceder por primera y última vez.