miércoles, 18 de mayo de 2016

UN VIAJE DE CRECIMIENTO PERSONAL

Hoy me gustaría compartir contigo algo que me ha sucedido en los últimos meses y que te hace cambiar tu perspectiva de la vida. Hace un tiempo solía sentirme infeliz por aquello que nos solemos sentir infelices la mayoría de los seres humanos, esto es, por el hecho de no cumplir las expectativas sobre la vida que cuando eras joven pensabas que ibas a llevar cuando tuvieras esta edad. Casi siempre todo sale diferente a como lo habíamos planeado. El caso es, que con frecuencia solía sentirme infeliz día tras día por pequeñas cosas, sin darme cuenta de lo afortunada que era por gozar de una buena salud, hasta que en enero comencé a padecer un problema digestivo importante y todo mi mundo cambió. De un día para otro empecé a sufrir fuertes dolores estomacales y náuseas y casi todos los alimentos que tomaba me sentaban mal, hasta el punto de haber tenido que reducir mi dieta a tres alimentos básicos que son los únicos que por el momento tolera mi organismo. 

Todos sabemos que detrás de cualquier enfermedad hay un hecho emocional que te afecta hasta tal punto que tus células enferman y no te sientes bien contigo mismo. Por eso debemos ser muy cuidadosos con todo lo que nos pasa en la vida y en cómo nos comportamos, porque por muy irrelevante que nos parezca cualquier acontecimiento que pueda sucedernos, de repente puedes dar un salto al vacío y darte cuenta que no tienes ninguna red debajo y encontrarte sin saber cómo afrontar los problemas que la vida te plantea.

Me dirás que por qué te cuento todo esto y lo hago por si te sirve de ayuda el saber que cuando te encuentres en una situación que aparentemente no tiene salida y te sientas desesperado y a punto de tirar la toalla, debes abrir bien los ojos y prestar atención a aquellos consejos que te dan tu familia, tus amigos y las personas que te quieren. Así mismo debes intentar romper tu rutina, desconectarte, dejar de hacer lo de siempre que no funciona e intentar algo nuevo. Y en última instancia debes escucharte a tí mismo, eso siempre es un buen indicador de por dónde quieres que camine tu vida.  Así he hecho yo y por eso he viajado a Málaga varios días, porque un gran amigo de mi familia que vive en la costa de esta maravillosa ciudad y se dedica de forma desinteresada a ayudar a personas que sufren diferentes dolencias, me había comentado en diversas ocasiones que él puede ayudarme y que simplemente tenía que ir a visitarle para poder tratarme. Cuando te sientes mal e inseguro, emprender cualquier viaje te puede resultar un mundo, sin embargo decidí probar la experiencia de viajar a Málaga, a la que además me une un fuerte vínculo afectivo desde que era pequeña y eso me ha hecho crecer personalmente y reencontrarme con mis raíces de la infancia, algo que te produce un gran bienestar y te da el empujón que cualquier médico no podría darte por muy acertado que sea su diagnóstico.

De las sesiones compartidas con mi amigo y los conocimientos que me ha transmitido estos días, me gustaría compartir contigo la esencia de todo lo que me ha enseñado y esto se resume en una sola cosa: todos tenemos la capacidad para sanarnos a nosotros mismos y depende en gran medida de nosotros y de lo que hay en nuestro interior y no de aquello que está fuera de nosotros. Pero para ello debes trabajar contigo mismo cada día. Me ha enseñado una técnica para superar el apego emocional y ser una persona completamente libre, sin lastres que te impidan avanzar. Entonces me he dado cuenta que no puedo seguir acudiendo a terapias alternativas, que hasta ahora sólo me han servido para convertirme en una persona dependiente y perder una gran cantidad de dinero y tiempo. Además, si pienso que otras personas pueden curar mis dolencias de estómago cuando en realidad depende en gran medida de mí misma y de los pensamientos que estoy creando en cada momento, me estoy equivocando. 

No puedes dejar descansar en los demás el mero hecho de sentir tu propio bienestar, porque por mucho que te digan o te hagan, no te servirá de nada si no crees en tí mismo y si no tienes el convencimiento y el valor suficiente de saber que vas a seguir adelante y que tienes la fuerza necesaria para hacerlo porque tu eres el propio motor de tu sanación personal, depende de tí y de nadie más. Mientras no te convenzas del hecho de que tú  mismo tienes la capacidad para salir adelante en cualquier situación difícil que la vida te depare, no te servirá de nada cualquier tratamiento que decidas realizar o cualquier camino que decidas emprender.  

Todo ello me ha llevado a volver a trabajar en mi autoestima, en mis valores personales y en el hecho de reafirmar que dentro de mi, se encuentra la llave para curar cualquier mal que padezca, ya sea un problema de salud, una situación afectiva complicada o bien la falta de trabajo, que también se encarga de minar tu autoestima. Continuamente nos suceden cosas que nos hacen perder valor como personas, que nos hacen sentirnos inseguros, rebajados y con miedo a la incertidumbre, a no saber cuánto tiempo vamos a poder soportar la situación que estamos padeciendo. Pero por mucho que pensemos así, lo cierto es que somos más fuertes de lo que imaginamos y si hemos podido salir adelante en situaciones peores, ¿por qué no en esta? ¿por qué ahora no?. Entonces das un paso adelante y dices Sí, claro que puedo hacerlo. Y lo haces y ese pequeño paso es como rozar el cielo con las manos y te ayuda a crecer un poco más como persona. 

Además de los consejos y enseñanzas de mi amigo, me ha servido mucho algo que me ha contado su hija Miriam, que también es un ser humano extraordinario, con la que he tenido la suerte de compartir una tarde muy agradable en Fuengirola. Ambas familias nos conocemos desde antes de nacer, es decir nuestros padres se conocen desde hace más de 40 años, son muchos años de amistad y el reencontrarme con ellos ha sido muy especial para mí. El caso es, que hablando con Miriam de todos los problemas de estómago que estoy padeciendo, me contó que sufrió un problema similar al mío hace pocos años y me decía que ella no dejó de hacer su vida normal. Por mucho que le doliera el estómago no permitió que esto le impidiera continuar con su rutina diaria. Acudía cada día al trabajo, algunas veces andando muy despacio porque se sentía sin fuerzas y a punto de desfallecer por no poder comer casi nada, tampoco se saltaba el ir un par de veces por semana al gimnasio, aunque no pudiera hacer grandes esfuerzos y los viernes por la noche salía con sus amigos. Se trata de establecer una rutina, seguir un horario en el que incluyas nuevos hábitos y no abandonarte a tu propia enfermedad. Esto me ha aconsejado ella y sinceramente me ha servido de gran ayuda y me ha dado fuerzas para seguir adelante y cuando hablo de enfermedad también me refiero a cualquier problema al que debas enfrentarte en la vida. No te quedes ahí dándole vueltas a tu problema y recreándote en lo mal que lo estás pasando y sigue adelante como si no tuvieras ese obstáculo. No te detengas. Estoy segura de que puedes hacerlo y de que tienes más fuerza de la que puedas imaginarte.

Por último, estos días en Málaga he compartido tiempo con mi tía Carmen. Ella vive allí desde hace años y por este motivo mi hermana y yo solíamos pasar parte de nuestras vacaciones con ella cuando éramos pequeñas, pues nos gustaba compartir tiempo allí con ella, que nos daba todo tipo de caprichos y hacía realidad cualquiera de nuestros deseos. Para mí, mis vacaciones en Málaga eran de lo mejor y forman parte de los recuerdos más felices de mi infancia y estos días recorriendo con ella todos los lugares que solían ser el escenario de nuestros juegos infantiles, me han hecho recordar aquellos días felices en los que mi hermana y yo soñábamos con ser astronautas y llegar a la luna mientras contemplábamos el cielo estrellado de las noches de verano de Málaga y me he dado cuenta de lo importante que es, en ocasiones, emprender un viaje y volver a tus orígenes para reencontrarte contigo mismo y saber, que aquella persona con la que soñabas ser de niño, sigue ahí, sigues siendo tú en esencia y tus sueños no te han abandonado, porque has sido capaz de cumplir la mayoría de ellos y de llegar a alcanzar las estrellas.

Me gustaría terminar estas líneas con un anuncio que me he encontrado hoy, mientras paseaba por la calle y es el eslogan de la cadena de supermercados La Sirena: SEAS COMO SEAS, TE MERECES LO MEJOR. Da igual los errores que hayas cometido en la vida o que no seas una persona perfecta, porque a pesar de todo eso, te mereces lo mejor y para ello debes seguir creyendo en tí todos los días de tu vida y aceptarte tal y como eres, porque sólo siendo tú, con tus virtudes y defectos, podrás encontrar el camino de la felicidad y saborear las delicias que la vida te prepara cada día. 





domingo, 31 de enero de 2016

VIAJANDO POR LA VIDA

Nuestra vida está llena de grandes contrastes que nos hacen replantearnos con frecuencia el sentido de nuestra existencia. Días de felicidad infinita donde pareces pintar de colores el paisaje de tu vida y otros en los que todo parece salirte mal y se convierten en una cadena de acontecimientos negativos, que desearías borrar de tu vida en un solo segundo. 

Seguro que alguna vez te ha sucedido que, un día cualquiera, de una semana cualquiera del año, no importa cuál, estás en la sala de espera de un aeropuerto, a punto de emprender un viaje maravilloso que llevas tiempo planeando y miras sin cesar la pantalla de salidas de los vuelos, esperando que se anuncie tu puerta de embarque para dirigirte con rapidez al avión que te llevará al destino de tus sueños. Para mí, el viaje comienza desde el momento en el que me subo al metro y me dirijo ilusionada al aeropuerto, pasando por el tiempo que paso en la terminal mirando los escaparates de las tiendas, hasta las horas que estás sentado en el avión leyendo un libro, viendo una película o simplemente sin hacer nada, disfrutando del viaje, mientras miras las nubes por la ventana e imaginas que eres el protagonista de tus sueños o bien escuchando la música de los grupos de los que solías ser fan cuando eras adolescente y cuya melodía te lleva a viajar a través del tiempo, a aquellos maravillosos años en los que la existencia de toda persona joven parece ajena a las preocupaciones que rodean la vida de cualquier persona adulta y aún ves el mundo con la magia e inocencia con la que todos los seres humanos nacemos y que, con el paso del tiempo, se va apagando poco a poco, hasta dejar de existir.

Imagina que este viaje sucede una semana y a la semana siguiente a esa misma hora, te encuentras en la sala de urgencias de un hospital, rodeado de personas desconocidas pero todas ellas con algo en común, el hecho de no sentirse bien. La pantalla de salidas de los vuelos ha sido sustituida por una pantalla de avisos a los pacientes, llena de grandes letras y números que parecen no significar nada, pero que en realidad  se corresponden con la identidad de cada persona. Tus compañeros de viaje son reemplazados por pacientes, cuyas caras de incertidumbre y preocupación te llevan de vuelta a la dura realidad y al hecho de preguntarte, una vez más, cuál es el significado de tu vida y por qué te encuentras allí y no en otro lugar. 

Esto me ha sucedido hoy a mí, después de una semana de vacaciones en un lugar al que siempre deseo regresar, he pasado 8 horas en la sala de urgencias de un hospital, las mismas horas que dura el vuelo que me lleva a mi rincón favorito del universo, pero en este caso, con un aterrizaje de emergencias forzoso y con el vuelo cancelado. De repente, todos tus sueños e ilusiones se apagan y dan paso a momentos de incertidumbre y tristeza. Miras a las personas que hay a tu alrededor buscando una mirada de complicidad y ves reflejados en sus ojos la misma sensación de pesar y temor por la que estás atravesando tú, ante el hecho de no saber qué sucede dentro de tí o si recuperarás tu bienestar.

Sin embargo, de toda experiencia puedes sacar el lado positivo. Hoy he conocido a personas que se encuentran en situaciones mucho más difíciles y complicadas que la mía, que tengo un simple y persistente dolor de estómago debido a una gastritis aguda, y ni siquiera este hecho, les hace perder la sonrisa. De este día tan largo en el que no podía abandonar la sala de urgencias del hospital aunque quisiera, siempre quedará grabado en mi corazón el rostro sonriente y los hermosos ojos de una chica joven, que, sin perder la sonrisa un solo segundo, nos entretenía a los allí presentes contándonos su historia y afirmando sin dolor ni temor, que tiene un tumor cerebral, le han operado cuatro veces y está a punto de ser ingresada de nuevo para volver a pasar por quirófano. Entonces me he dado cuenta de lo egoístas que podemos llegar a ser los seres humanos, centrando nuestras preocupaciones en pequeñas y banales tonterías de la actualidad cotidiana, en lugar de celebrar la vida cada día, porque en realidad, somos afortunados por el mero hecho de tener buena salud y sin embargo no lo apreciamos y pensamos que siempre nos falta algo para ser feliz, cuando somos poseedores de lo más importante, un tesoro que no podrías pagar con todo el oro del mundo y sin embargo  te pertenece y es tuyo.

La vitalidad y el buen estado de ánimo de esta joven que he conocido en el hospital, a pesar de su situación adversa y de que su vida corre peligro, me ha hecho sentir una inyección de moral positiva y pensar que, aunque a veces todo parece salirnos del revés y en una misma semana puedes tener un problema gordo de salud, te puede salir ardiendo el horno de tu casa, puedes perder tu empleo y se te puede averiar el coche ocasionándote un gasto enorme, a pesar de todo eso, no puedes perder la sonrisa, ni pensar que la mala suerte te acompaña o que has comenzado el año con mal pie. No, no puedes pensarlo, porque recuerda, somos lo que pensamos y si piensas en negativo atraerás más circunstancias negativas a tu vida. Lo creas o no, es así, porque a todos nos ha sucedido. Cuando entras en una espiral de cosas negativas y las alimentas, todo parece ir de mal en peor en tu vida, convirtiéndose en una verdadera pesadilla. 

Por eso debes aprender a ser paciente y a desarrollar la escucha activa. La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Sin embargo, en este caso la escucha activa se desarrollará con nosotros mismos, porque el hablante eres tú y el oyente al que te diriges también eres tú, lo que significa que debemos prestarnos atención a nosotros mismos, a nuestros pensamientos y revisar nuestras creencias para cambiar aquellas pautas negativas que te hacen incidir una y otra vez en un comportamiento autodestructivo con tu propia persona. Esto se consigue estando de acuerdo contigo mismo, respetando tus silencios, para hacer aquello que piensas y sientes, sin contradecirte a ti mismo, cosa que nos sucede con frecuencia, motivo por el cuál nos suelen salir mal las cosas, porque hacemos justamente lo contrario a lo que desearíamos hacer, entrando en conflicto con nuestras convicciones internas. 

No te distraigas, no te juzgues a tí mismo, no rechaces tus emociones, tan sólo escucha lo que sientes, como si oyeras el fluir de la corriente de un río y así fluirá tu vida, en paz y armonía con tu propio ser. 

Nunca podrás comprender a los demás, si antes no te comprendes a tí mismo. Nunca podrás querer a nadie, si antes no te quieres a tí mismo. Crea un clima de confianza con tu propia persona, trabajando en tu actitud y autoestima y conviértete en tu mejor amigo, conociendo tu forma de ser y sentir y desarrollando las habilidades que deseas para tí, así podrás emprender el viaje que anhelas, llevando el equipaje que tú mismo has elegido y no aquel que la vida carga pesadamente sobre tus hombros. 

Puede que tu diario existir te lleve unos días al paraíso y vivas experiencias inolvidables y otros a un lugar que desearías borrar del mapa de tu memoria, pero si quieres comprender el secreto de la verdadera felicidad, te darás cuenta que, en realidad no hay secretos y que todo depende de ti. No siempre puedes elegir los lugares por los que viajarás a lo largo de tu vida, pero sí forma parte de tu elección, el decidir la actitud con la que deseas emprender cada viaje y la aptitudes que desarrollarás para enfrentarte con cada experiencia y llenar tu maleta de energía positiva, autoestima, ilusiones y sueños. 

De tí depende que en un día gris de tormenta puedas ver brillar el arcoiris y consigas llegar al camino que deseas transitar en la vida, si, con independencia de cualquier circunstancia que te suceda, nunca dejas de sonreír ni de creer en la magia que reside dentro de tí. 






sábado, 26 de diciembre de 2015

EL PODER DE LA NAVIDAD

Hoy me gustaría dedicar estas líneas a todas aquellas personas que cuando llegan estas fechas se sienten especialmente tristes porque recuerdan Navidades pasadas en las que la felicidad formaba parte de sus vidas y cada día se sentían ilusionadas, compartiendo con sus seres queridos momentos inolvidables en los que su corazón parecía latir con fuerza a cada segundo y hoy, sin embargo, con el transcurso del tiempo y la marcha de algunas de las personas más importantes de sus vidas, todos aquellos momentos parecen formar parte de un viejo álbum de recuerdos que ha quedado guardado en algún rincón de tu memoria, que pareces haber vivido en otra vida y sientes que, cuando caminas por la calle y ves los alumbrados navideños o te fijas en los escaparates repletos de Papá Noel y bolas de colores artificiales, una sonrisa triste y un llanto contenido aflora en tus ojos y te devuelven el destello de ese reflejo apagado y entonces deseas, que estos días pasen a toda velocidad y todo vuelva a la normalidad cuanto antes, aunque ésa normalidad signifique seguir con un día a día lleno de incertidumbre y de no saber por dónde caminará tu vida.

Me gustaría dedicar especialmente estas líneas a un querido amigo que está pasando por circunstancias difíciles desde hace tiempo y siente, como nos pasa a casi todos, que su vida no es como él esperaba, a pesar de los esfuerzos que hace cada día por alcanzar sus sueños. Hace unos días, este amigo me comentaba que estos días de Navidad acentúan su tristeza y yo me identifico totalmente con su estado de ánimo, porque lo cierto es, que yo también me siento así. Nos han vendido la idea de que tenemos que ser felices en Navidad... sólo por el mero hecho de ser Navidad. Nos empaquetan en un pack que no puedes descambiar en ninguna tienda, la idea de solidaridad, compañerismo, paz, amor, ilusión, perdón, sonrisa, calor humano, corazón...que, en realidad deberían existir durante todo el año en cada uno de nosotros y sin embargo, sólo en Navidad se pone de relieve el hecho de que debemos ser mejores seres humanos, pero ¿qué sucede el resto del año?, ¿qué pasa cuando llega el verano y estás tan a gusto tomándote una cervecita en una terraza y toda tu vida gira en torno a tus planes de vacaciones? pues pasa, que todo lo demás te da exactamente igual y sólo piensas en que nada ni nadie amargarán tus días de verano bajo el sol, nadando en cualquier playa o piscina y celebrando una barbacoa con tus mejores amigos.

También, por ser Navidad, solemos felicitar a aquellos familiares con los que no tenemos contacto durante todo el año, porque no tenemos buena relación con ellos o incluso porque nos han hecho alguna mala jugada en el pasado y aunque sabes que no te apetece, piensas "total, qué más da, es Navidad, no me cuesta hacerlo y sólo será un momento", pero el caso es que después te sientes mal contigo mismo e incluso somos amables con aquellos "amigos", que sólo se acuerdan de tí en estas fechas y están a tu lado en circunstancias puntuales de tu vida, pero que en tu día a día, cuándo realmente te sientes sólo y sin fuerzas para seguir adelante, no sientes esa palmada de apoyo que necesitas sobre tus hombros. Entonces te das cuenta que la Navidad está llena de hipocresía y que no se parece en nada a aquellas fechas entrañables que solías vivir en tu infancia, en la que estabas ajeno a toda la falsedad que rodea la vida de cada ser humano.

Así mismo, quiero recordar que hay personas que siguen sufriendo los efectos de la crisis y que llevan más de 6 años en paro y siguen sin encontrar una oportunidad laboral a pesar de su valía; familias que no tienen para comer y deben acudir a comedores sociales y que ni tan siquiera pueden soñar con comprar un regalo de Reyes a sus hijos. Algunos incluso arrastran grandes depresiones y han dejado de creer en sí mismos como resultado de esta prolongada situación en sus vidas. Otros han perdido a familiares muy queridos en circunstancias trágicas, cuando no les correspondía y también hay personas que sufren una gran soledad y se sienten deprimidas y estas fechas, lo único que hacen, es acentuar con más fuerza ese sentimiento de soledad y tristeza, porque la sociedad y los medios de comunicación nos venden la falsa idea de familia unida y del regreso a casa por Navidad.

Y todo esto sin olvidar la llegada del Fin de Año y los propósitos que todos solemos hacernos de cara al nuevo año, sabiendo de antemano, que cuando llegue el 7 de enero sólo estaremos pensando en qué vamos a comprarnos en las rebajas y que no cumpliremos esos propósitos que nos hemos marcado porque en realidad, si no lo hemos hecho antes, tampoco lo vamos a hacer ahora y además es absurdo pensar que el año que llega va a ser mejor que el anterior, sólo por el mero hecho de que nos han hecho creer que al comenzar el 1 de enero tu vida cambiará para siempre y todo irá  a mejor, haciéndote generar expectativas que luego no se cumplen y te hacen sentir más decepcionado. 

Hace unos días, mientras caminaba por la calle pensando en el verdadero sentido de la Navidad, me fijé en el eslogan de una cadena de perfumerías de Madrid, que con grandes letras anuncia en su escaparate: ESTA NAVIDAD, VÍVELA DE VERDAD, y entonces me dí cuenta, que en realidad, de eso se trata, de vivir la Navidad "de verdad" y ello implica que no tienes que sentirte obligatoriamente feliz en estas fechas, ni tampoco debes hacer cosas que te hacen sentir mal o no deseas, sólo por el mero hecho de cumplir con los demás. Y si no te gusta la Navidad, tampoco tienes por qué celebrarlas. "Vivir la Navidad de verdad" significa lo mismo que "vivir la vida de verdad", es decir, seguir siendo tú mismo ante cualquier circunstancia que se presente en tu vida y si hoy te sientes triste y tienes deseos de llorar, hazlo, porque en realidad es necesario derramar lágrimas para sentir tu corazón más limpio y tu alma más liberada y serena.

¿Por qué debemos maquillar el dolor?, lo más importante es que sigas siendo tú y todos los días no podemos sentirnos de igual manera, ni ser la chispa de la coca cola, ni menos por ser Navidad. No tienes que ser feliz y complaciente del 22 de diciembre al 6 de enero y luego volver a tu vida gris de siempre porque ya ha finalizado la época en la que debes comportarte y actuar de una forma en la que no te comportas el resto del año. Olvídalo, olvida la Navidad y todo el cuento que te han vendido a lo largo de tu vida sobre cómo debes pasar estas fiestas. No tienes por qué reunirte con tu familia si no tienes buena relación con ellos, ni hacerte selfies sonriendo para mostrar una falsa felicidad que no sientes y luego colgarlos en Facebook para que todos crean que te lo estás pasando de maravilla, tampoco tienes por qué responder los mensajes de whatsapp enlatados que te llegan repetidos cientos de veces por el mero hecho de no quedar mal y ser educado, ni tienes por qué hacer regalos el 25 de diciembre o el 6 de enero si realmente no puedes permitírtelo o deseas hacerlo cualquier otro día del año, ni siquiera tienes por qué tomar 12 uvas pensando que si no lo haces vas a tener mala suerte durante todo 2016 e incluso deja de pensar que puede llegar el fin del mundo si no cumples con la antigua tradición de ponerte unas bragas rojas el 31 de diciembre. 

Piensa en lo que significa la Navidad para tí, deja de fingir y vívela realmente cómo tú la sientas. Te invito a que seas tú mismo, sin artificios, a que mires dentro de tí y a que vivas la vida que tú decidas. Olvida todo aquello que te han contado, los falsos mitos y los mensajes navideños que te envían personas que si lo piensas bien, sólo son amigos virtuales, no reales y deja de vivir la vida que no te apetece. Despiértate, mira a tu alrededor y sé tú, más allá de la pantalla de tu smartphone o de tu tablet de último modelo. Hay vida más allá del mundo virtual que a día de hoy parece ser la única forma posible de relación humana, quizá tal vez por eso, algunos echemos de menos las Navidades de nuestra infancia. Aquellas comidas sencillas que nos hacía nuestra abuela con sabores de verdad, las conversaciones y sonrisas interminables alrededor de la mesa sin las típicas discusiones sobre qué partido político debería haber ganado las elecciones, los villancicos que cantábamos toda la familia o el tradicional amigo invisible y todo ello sin ser interrumpidos por el constante sonido del whatsapp o del móvil, que dejan congelados cualquiera de estos momentos mágicos y se han convertido en un comensal inesperado, que nadie ha invitado a la mesa, casi sin proponérselo.

Deja de pensar que los años pasan y todo sigue igual y sé simplemente tú, una gran estrella que nunca debe dejar de brillar y si algún día lo hace, no te preocupes, porque tu luz volverá a encenderse y volverás a iluminar todo lo que te rodea y los momentos tristes darán paso a otros de felicidad, porque así es la vida, un día estás arriba y otro abajo. La vida está en continuo movimiento, cada día es diferente y nada sería más artificial que vivir sólo momentos felices. Lo verdaderamente bonito es saber que cuando lo pasas mal, debes vivir esa experiencia y estar ahí presente, porque detrás de ella hay una enseñanza y un aprendizaje que te impulsará a subir los peldaños que te acercarán a tu meta. Nunca he aprendido de los momentos felices que he vivido, los he disfrutado y agradecido, eso sí, sin embargo, los grandes palos que he recibido a lo largo de mi vida, son los que me han ayudado a madurar y a ser cómo soy hoy y a dar un paso hacia el camino que deseo seguir en la vida y eso no lo cambiaría por nada del mundo y seguro que tú tampoco.

Te mentiría si te dijera que no he intentado y sigo intentando cada día nuevas maneras de mejora personal. Recientemente he realizado un curso de reiki, en el que te enseñan a canalizar las energías del universo para sanarte a tí mismo y a otras personas a través de diferentes técnicas, sin embargo, a día de hoy aún no he experimentado esa gran transformación que te permite obtener todos esos efectos positivos de los cuáles me han hablado y eso no significa que tenga menos cualidades o que valga menos. Simplemente cada persona es diferente. Quizá ése sea el error humano, pensar que para todos sirven las mismas cosas y no es así, porque cada ser humano es único y especial y necesita su propia fórmula de la felicidad. 

También he leído sobre la importancia de cambiar tus patrones de pensamiento, realizando afirmaciones positivas que personas tan relevantes como Louise Hay o Wayne Dyer han afirmado que les han ayudado a cambiar su vida, todo eso está muy bien y soy la primera en practicarlo, pero realmente si tienes un día malo, es muy difícil sentirte positivo y hacer afirmaciones positivas, porque tú mismo no te las crees, ni tienes ese estado de ánimo. Si tienes un día malo de esos en los que todo parece cruzado, debes tener la madurez de aceptarlo y saber que ese día pasará, sin ir en contra de lo que te sucede. Así mismo he conocido personas muy creyentes que me han dicho que Dios ha cambiado su vida y que han experimentado cómo todo su ser ha mejorado desde que han dejado todo el peso de sus problemas en manos de Dios. 

Yo también soy creyente, creo en Dios y en el Universo, pero lo importante es, con independencia de aquello que te digan los demás, formularte la siguiente pregunta: .¿en qué crees tú?.  No creas lo que los demás te digan sólo porque a ellos les funcione. Lo importante es aquello en lo que tú creas y en cómo te haga sentir a tí. Si te hace sentir bien y te funciona, es simplemente perfecto. 

A todos nos deberían enseñar herramientas que nos ayudasen a hacer nuestra vida más llevadera, pero casi todo lo que aprendemos en la vida está basado en nuestra propia experiencia y a día de hoy sólo puedo decirte que, con independencia de las creencias que tengas, lo importante es trabajar en tu autoestima personal y en quererte a tí mismo y tener la confianza de que vas a poder dar el siguiente paso. Aunque no veas el camino con claridad, debes saber que si das otro paso, vas a encontrar suelo firme. Sin esa confianza y fé en tí mismo, no se consigue nada. 

Debes dejar descansar tu incertidumbre creyendo en ti y perseverando, sin tirar la toalla, ni darte por vencido y teniendo la certeza de que si hasta ahora has podido seguir adelante, lo seguirás haciendo, a pesar de las circunstancias adversas. Normalmente nos centramos en aquello que no deseamos y tememos y con ello le damos más fuerza a aquello que no existe aún en nuestra vida, en lugar de centrarnos en aquello que realmente deseamos y perseguirlo con todas nuestras fuerzas. Tampoco olvides ser agradecido, pues el agradecimiento siempre atrae más cosas buenas a tu vida y cada día hay algo por lo que dar las gracias y si no, al llegar la noche, haz una lista de cada pequeña cosa buena que te ha sucedido ése día, seguro que siempre encuentras el lado positivo de las cosas y te das cuenta que te suceden más cosas buenas de las que tú crees y  aunque pueda parecer que estoy cambiando de tema, en realidad quiero cerrar este artículo con la misma reflexión con la que he comenzado, el por qué en Navidad nuestra tristeza se acentúa con más fuerza que en otras épocas del año. La respuesta sólo podemos encontrarla dentro de nosotros mismos y en el hecho, de saber que, si realmente la sociedad y la educación que hemos recibido a lo largo de nuestra vida nos enseñaran lo valiosos y especiales que somos, no haríamos aquello que los demás desean o que socialmente está establecido sólo por quedar bien o porque toca ser de una determinada manera en esta época del año por ser Navidad.

Me gustaría terminar estas líneas deseándote Feliz Año Nuevo e invitándote a escribir cada día las páginas de tu vida cómo tú desees, haciendo aquello que realmente te llene y te haga feliz. Algunas veces llenarás las páginas de sonrisas, otras de lágrimas y tristeza, otras de experiencias apasionantes o tal vez de incertidumbre ante un futuro poco claro...pero lo importante es, que sigas siendo tú mismo y no dejes de creer en tí, ni en tus sueños. Con eso ya tienes mucho terreno ganado.

Puedes lograr todo lo que deseas en la vida, si no dejas de confiar en aquella persona que nunca te va a fallar y esa persona eres tú mismo. 






domingo, 25 de octubre de 2015

LA PASTILLA DE LA FELICIDAD

Hoy me gustaría compartir contigo algo que me ha sucedido estos días a consecuencia de un problema de salud que comenzó hace varios meses. Inicialmente dudaba en escribir sobre este tema, porque es algo muy personal en el que cada uno tiene su particular opinión y quizá pueda producirme una sobreexposición, pero como en este espacio comparto mis vivencias personales, he pensado que quizá pueda ayudar a alguien con lo que voy a contar a continuación.

Hace unos meses comencé a sufrir dolores de cabeza tensionales sin conocer el origen y a qué era debido, pues sucedió de un día para otro, como suele ocurrir con casi todo en esta vida. Eran dolores muy fuertes que no había padecido con anterioridad y que no desaparecían con los analgésicos tradicionales. Acudí al médico y después de derivarme a diferentes especialistas, entre ellos el neurólogo, que no supo ver la causa, finalmente y por petición propia, fui al especialista en cirugía maxilofacial, quien tras realizarme una resonancia magnética, determinó que el problema es debido al bruxismo que padezco desde hace varios años, que me ha generado una disfunción temporomandibular. Para evitar este problema se suele usar una férula de descarga por las noches y yo la usaba desde hacía tiempo, así que no sabía por qué de repente me venían estas molestias. En las personas con disfunción temporomandibular, los problemas en la articulación y los músculos que la rodean pueden causarles:
- Dolor que se disemina hacia la cara, la mandíbula o el cuello.
- Rigidez en los músculos mandibulares.
- Limitación del movimiento o bloqueo en la mandíbula.
- Chasquidos dolorosos al mover la mandíbula.
- Cambios en la alineación de los dientes superiores o inferiores, entre otras cosas.

Hace varias semanas, cuando acudí al médico para que me diera el resultado de la resonancia magnética, me comentó que no se apreciaba un problema articular, ni nada serio y que en realidad, el problema de este tipo de dolencias es que suelen tener un alto componente emocional, originado por la ansiedad y el estrés y que por este motivo veía conveniente que me viera el especialista en psiquiatría, pues me ayudaría a aliviar este tipo de molestias.

Yo ya sabía que si iba a un psiquiatra, de entrada me iba a mandar antidepresivos, (de esto hablaré más adelante), pero de todas formas quise acudir a la consulta, pues quería exponerle mi caso y decirle a qué se debía mi aparente estado de "estrés y ansiedad" que el médico había comentado. Cuando acudí a la consulta, tuve que contarle otra vez todo el historial completo, que llevaba desde el mes de abril con cefaleas tensionales producidas por el bruxismo y que eso también me generaba dolores contracturales en las cervicales y que ya me estaba tratando una osteópata y fisioterapeuta y me encontraba bastante mejor. La psiquiatra me preguntó si sabía por qué podía estar estresada o preocupada y le comenté que sí, que por supuesto sabía porqué me pasaba todo esto y es porque como muchas personas en este país que tienen una vida encauzada y un trabajo estable, había sufrido un despido improcedente de un día para otro sin ningún tipo de consideración y esta situación se había ido prolongando en el tiempo, causando una gran incertidumbre en mi vida ante un futuro tan inseguro e inestable, en el que no sabes si mañana vas a poder seguir pagando la hipoteca o si vas a volver a tener un trabajo estable con un contrato y un sueldo decente alguna vez en tu vida. Porque, seamos realistas, muchas personas piensan así hoy en día a tenor de como está el mercado laboral y de lo difícil que resulta siquiera el que te llamen para una entrevista de trabajo, a no ser que vayas con una recomendación en la mayoría de los casos.

La psiquiatra apuntó todo lo que le dije y cuando terminé de hablar, me dijo que en realidad el problema es, que yo soy una persona demasiado sensible y como soy demasiado sensible, todo me afecta en mayor medida y que por ese motivo me iba a recetar un antidepresivo que me ayudaría a estar más relajada y a su vez a que desapareciesen los dolores miosfaciales que padecía. Le dije que no quería tomar antidepresivos, pues tienen muchos efectos secundarios y hace bastantes años ya había tomado un ansiolítico y no me había sentado nada bien y la psiquiatra me dijo que no debía de darle más vueltas y que tampoco tenía que comentarlo con mi familia ni leerme el prospecto, pues sino nunca tomaría nada, que simplemente incluyese los antidepresivos en mi rutina diaria y que mi vida cambiaría. Le pregunté durante cuánto tiempo debía tomarlos y me dijo que "indefinidamente", además me comentó lo siguiente: "mira, esto es como un diabético que debe ponerse insulina cada día porque tiene un exceso de glucosa en la sangre, pues con los antidepresivos es lo mismo, los tomas a diario y así estarás bien siempre, como los diabéticos".

No es lo mismo, pensaba yo, pues una persona que en un momento de su vida tiene un problema determinado y más adelante consigue solucionarlo o sus circunstancias cambian a mejor, no tiene por qué necesitar apoyarse en antidepresivos, mientras que una persona diabética, lo es de por vida y siempre va a necesitar insulina. Con lo cuál, su ejemplo no me servía para nada.

Pero aún quiero contarte algo más. Cuando me dijo el nombre del antidepresivo que debía tomar, busqué el prospecto en internet y le dije que en el mismo ponía que podía aumentar la tendencia de una persona a suicidarse y cito textualmente lo que pone en el prospecto: "Pensamientos de suicidio y empeoramiento de su depresión o trastorno de ansiedad. Si se encuentra deprimido y/o padece trastornos de ansiedad, puede en ocasiones tener pensamientos de autolesión o de suicidio. Estos pensamientos pueden verse incrementados al principio del tratamiento con antidepresivos". 

Después de comentarle esto, la psiquiatra me dijo: "claro, porque los antidepresivos lo que hacen es animar a las personas y si ya tienes esa idea de suicidarte, esto hará que al estar más animado, te entren más ganas de hacerlo"...vaya, pensé, qué pena no haber podido grabar la conversación, porque es digna de un monólogo de esos que hacen hoy en día los humoristas. O sea que encima el antidepresivo puede llegar a animarte tanto que...¿puedes terminar quitándote la vida y por lo tanto producirte el efecto contrario?. Menuda sorpresa.

Para colmo, me puse a leer algunos comentarios de personas que lo habían tomado y casi todas decían que generaba una gran dependencia y que una vez que lo dejabas, te sentías tan mal como al principio y que debías volver a tomarlo para volver a llevar una vida normal. Con todas estas conclusiones, aparte de la consulta tan surrealista que tuve con esta peculiar psiquiatra propia de una película de Woody Allen y tras haber hablado con amigos que han tomado antidepresivos en algún momento de su vida y me han comentado que no les han ayudado a solucionar su situación personal sino más bien todo lo contrario, decidí que NO iba a tomar ningún antidepresivo, así que no los he tomado, ni los voy a tomar. Es mi decisión personal.

Por supuesto, debo decir que no tengo nada en contra de los antidepresivos y que respeto muchísimo a todo aquel que necesita tomarlos por diferentes circunstancias. Conozco a personas que han sufrido pérdidas irreparables en su vida, que son difícilmente superables en condiciones normales y afrontan situaciones muy duras a diario en las que necesitan ayuda, también conozco a personas que padecen graves depresiones desde jóvenes y no tienen más remedio que tomar antidepresivos, porque se sienten realmente mal y no pueden salir adelante sin ellos. La depresión es una enfermedad muy seria que debe ser bien diagnosticada y convenientemente tratada, pero ésta no es mi circunstancia. Yo no estoy deprimida. Soy plenamente consciente del momento que estoy viviendo y lo he aceptado, sé que lo que me sucede es parte de una etapa de mi vida, ocasionada en gran parte por la situación actual que sufre nuestro país y que tarde o temprano terminará cambiando y quiero estar presente en todo lo que me sucede de forma natural, no artificial. 

Todos tenemos temporadas mejores y temporadas peores y unas veces estamos más animados y otras menos, pero si tomo un antidepresivo prescindiría de sentir emociones tan naturales en un ser humano como es el mero hecho de que un día puedo sentir deseos de llorar por algo y otros una sonrisa puede asomar a mi rostro por algo que me ha producido una felicidad infinita y sinceramente no quiero renunciar a surfear por la vida y a experimentar la refrescante sensación de estar unas veces arriba, en la cresta de la ola y otras abajo, buceando por el mar y observando con perspectiva todo lo que sucede a mi alrededor o bien ser arrastrada por la corriente, pero siempre sin perder de vista el horizonte. Creo que el dolor emocional es parte de la vida de cada ser humano, al igual que la felicidad o la alegría y no debemos renunciar a ello, porque ese proceso de dolor te ayuda a crecer como persona, a reconstruirte por dentro  y a encajar todas tus piezas y hace que generes mecanismos de defensa que te ayudan a enfrentarte a situaciones que en ocasiones se pueden tornar más adversas. Porque, si a la primera de cambio tomas un antidepresivo, ¿qué harás cuando tengas que afrontar problemas mayores?

Por lo tanto, la mejor pastilla de la felicidad que te puedes recetar a ti mismo, es trabajar en tu propia motivación y autoestima y por supuesto conocerte a tí mismo. Eso requiere tiempo, mucho tiempo. A mí me ha llevado 39 años, que es la edad que tengo ahora mismo y aún así hay aspectos de mí misma que aún desconozco y en los que me gustaría profundizar, pero eso también me genera el convencimiento de que todos podemos llegar a ser quienes deseamos ser, con independencia de las circunstancias que nos ha tocado vivir y también me estimula para seguir creciendo como persona y para pensar que no debo rendirme, ni tirar la toalla, ni tú tampoco debes hacerlo. Además hay otras formas de relajarse o desconectarse que te pueden ayudar, como hacer alguna actividad física o deportiva, ir a clases de yoga o meditación, caminar, escuchar música, leer un buen libro, compartir tiempo con las personas que te quieren y apoyan o simplemente desarrollar algún hobby que te interese, eso mantendrá tu mente ocupada y te evitará el estrés de estar pensando en tu situación actual las 24 horas del día. Quizá te parezca una tontería, pero cuando tengo un día de bajón me encanta ponerme a bailar y dejarme llevar por la música, sabiendo que ese momento de desconexión es mío y que nada ni nadie pueden herirme o molestarme, porque es mi momento mágico, donde sólo estoy yo y la realidad que me rodea y es sólo para mí. Tú también puedes crear esos espacios, con "tus momentos de desconexión" que sean sólo tuyos y te sirvan para recargar las pilas. 

Así mismo debemos tener en cuenta que a veces la vida nos da "un tiempo extra", que inicialmente puede llegar a agobiarnos cuando nos encontramos desocupados durante un largo espacio de tiempo, pero que es necesario para que aprendamos a conocernos mejor a nosotros mismos y para que nos demos cuenta de para qué estamos realmente aquí. Los seres humanos vivimos inmersos en una prisa constante, todo pasa rápidamente ante nuestros ojos, la mayoría de las veces dentro de un mundo virtual alejado de la realidad, sin que seamos conscientes de la existencia que estamos viviendo y de lo infelices que somos en la mayoría de los casos. 

Ahora es tu oportunidad, ha llegado tu momento. Si te paras, podrás revisar tu comportamiento y modificar aquellas pautas erróneas que te generan infelicidad. Por eso a veces es necesario una pausa, un stop en tu vida para reorientar tu carrera profesional o tu situación personal y girar el rumbo hacia el lugar que realmente te hace feliz. Entonces te das cuenta que al avanzar tú, las cosas que están a tu alrededor también cambian y mejoran.

Con respecto a la incertidumbre, me gustaría comentarte lo siguiente y es que si nos atenemos a lo que hay en este momento, entonces la incertidumbre deja de existir. Por lo tanto, no pienses en qué pasará mañana y céntrate en el día de hoy, en cómo debes afrontar lo que tienes que hacer en este momento y en cómo te sientes ahora mismo. Tanto si tienes trabajo como si no lo tienes, hoy en día la incertidumbre es igual para todos los seres humanos, porque nadie sabe qué va a pasar mañana, ni si su vida va dar un giro de 180 grados. Sin embargo, sí sabes qué va a suceder hoy y eso, en gran medida, depende de la forma que tienes de ver la realidad que te rodea y de cómo decidas enfrentar los retos de tu existencia diaria. Y aquí juega un papel fundamental tu actitud ante la vida, ante tí mismo y ante las personas que te rodean.

Yo he aprendido mucho durante este tiempo y creo que he mejorado muchas capacidades que antes no tenía desarrolladas, así que creo que la crisis actual es ese motor que nos impulsa hacia el camino que siempre hemos deseado seguir en la vida y al que antes ni siquiera teníamos acceso, porque no nos atrevíamos a dar el paso siguiente. La crisis ha generado que se abran grandes puertas para muchas personas que han comenzado una nueva vida que les hace ahora más felices, ha desarrollado nuevas maneras de concebir los negocios y formas más creativas de generar nuevas ideas, por lo tanto, debemos ver el lado positivo y no sólo la parte negativa. La crisis nos ha despertado, porque hace unos años casi todos estábamos dormidos y nos levantábamos como autómatas para ir al trabajo y no teníamos tiempo de pensar en nada más que en esa rutina que nos consumía a diario. Y es cuando no se tiene nada, cuando uno comienza a iluminarse y a darse cuenta de cómo quiere que sea su vida a partir de este preciado momento.

Me gustaría terminar estas líneas animándote a que hagas aquello que realmente te haga feliz, aunque los demás piensen que es una tontería o inicialmente no te atrevas. Da igual la edad que tengas, nunca es tarde para perseguir tus sueños. Sé tú mismo, porque aquello que te llene como persona y sea agradable para ti, es lo que en realidad te produce endorfinas y genera serotonina y no una pastilla artificial que te genera dependencia y hace que dejes de ser tú mismo, porque crees que todo lo que eres se lo debes a esa pastilla y no a tí mismo y es en uno mismo donde en realidad comienza todo, ahí radica el éxito de tu felicidad y del camino que deseas seguir en la vida. La clave está en ti.












lunes, 27 de julio de 2015

CREANDO NUEVOS ESPACIOS

Hace unos días, tal y como te comentaba en el artículo anterior, doné todos los libros que no voy a leer más y que he ido acumulando a lo largo de los años. Estoy segura que la ONG que los ha recibido encontrará un buen destinatario para ellos y que mis libros podrán seguir compartiendo sus historias y sabiduría a lo largo del tiempo.


Después de hacer esto, me encontré mejor conmigo misma, pero aún sentía demasiado peso sobre mis hombros y entonces me di cuenta que debía proseguir con mi labor de crear nuevos espacios en mi casa y para ello decidí emprender una limpieza general de todos aquellos objetos de decoración, cristalería, accesorios, ropa y electrodomésticos que no voy a necesitar más. Ha sido como hacer una revisión general de mi vida en una sola semana, que es el tiempo que me ha llevado realizar esta ardua tarea.


En primer lugar comencé por los armarios. Tenía vestidos que habían permanecido silenciosamente colgados en una percha durante años y que he guardado por nostalgia o bien porque se me han quedado pequeños y siempre tengo la esperanza de recuperar mi antigua talla y volver a usarlos algún día, algo que sé que no va a suceder, porque tu cuerpo va cambiando a lo largo del tiempo, así como las modas y tus gustos personales y debes asumirlo, así que decidí donarlos y eso por no hablar de aquellas prendas que guardas para ocasiones especiales que nunca llegan a producirse, porque realmente somos nosotros quienes debemos hacer posible que esas ocasiones especiales sucedan con frecuencia y no esperar a que se produzcan solas o tan sólo en instantes fugaces perdidos en el tiempo.


Después decidí deshacerme de algunos objetos de decoración, como una lámpara que siempre se cae al suelo porque no tengo sitio donde ponerla o todos los juegos de café, copas y otros utensilios de cocina que me regalaron cuando me mudé a este apartamento y casi nunca utilizo, así como objetos de decoración que he ido comprando en mercadillos en los viajes que he realizado, cuando si lo piensas bien, los mejores recuerdos son aquellos que atesoras en tu corazón y siempre llevas contigo, como aquellas cenas que solía compartir con mis padres y hermanos el verano pasado en Estambul, en un maravilloso lugar desde cuya terraza se podían divisar las estrellas y la luna, mientras saboreabas los exquisitos platos de la tierra, al son de las canciones de los artistas locales, que con las alegres melodías de sus violines te trasladaban a otra época y te hacían bailar al ritmo de la  luz de las velas. Ese recuerdo es incomparable a cualquier objeto que haya podido adquirir en el Gran Bazar y cuando cierro los ojos, viajo a ese momento y sé que siempre permanecerá conmigo.


En esta ocasión he decidido donar la ropa y objetos a Rastro Betel (www.rastrobetel.org), una de las principales asociaciones no lucrativas de la capital, que se dedica a la recogida de enseres en Madrid. Los artículos retirados de los domicilios de los solicitantes son trasladados a los diferentes rastros que coordinan en la ciudad para su venta. El dinero recaudado se emplea en sufragar un programa de ayuda a personas en situación o riesgo de exclusión social. Creo que esta labor es importante y he decidido apoyarla con esta pequeña iniciativa.


Esta actividad de las asociaciones no lucrativas es fundamental para conseguir apoyos para ayudar a los más desfavorecidos. Sus esfuerzos se centran, sobre todo, en respaldar al colectivo de drogodependientes para lograr su reinserción en la sociedad en condiciones dignas.


Todos deberíamos de hacer, al menos una vez al año, una revisión del espacio en el que vivimos y deshacernos de aquellas cosas que nos estorban y que no vamos a usar más, porque a veces nos aferramos con demasiada fuerza a determinados objetos y tenemos con ellos un vínculo más estrecho que con nosotros mismos. Apenas nos conocemos y eso nos impide avanzar y evolucionar hacia el camino que realmente deseamos seguir en la vida.


Además, los seres humanos creemos que vamos a vivir para siempre y estamos llenos de soberbia, somos incapaces de perdonar a los demás por una tontería y en ocasiones vivimos con rencor, amargados, enfadados, incluso hartos de nuestra mala suerte, sólo porque hemos tenido un mal día y no nos damos cuenta que nuestra vida se nos puede escapar en tan solo unos segundos y que no sirve de nada todo aquello que tenemos, si no conseguimos atrapar la verdadera esencia de la vida.


De esto me di cuenta hace unos días en el hospital, donde acudí para hacerme una resonancia magnética. Hablé con los pacientes que se encontraban en la sala de espera para hacer tiempo. Cada uno contaba su historia y me quedé impresionada con lo que nos dijo una chica joven, de 32 años, que siempre ha llevado una vida sana y de repente un día, de la noche a la mañana, sufrió un ictus, que le ha dejado grandes secuelas de las que aún se está recuperando. Ha estado a punto de morir. Su vida ha cambiado para siempre y esto le impide llevar una vida normal, como el mero hecho de leer un libro o dar un simple paseo sin sentirse extremadamente cansada.


A veces consideramos que nuestra vida es aburrida y que está carente de emociones. Nos sentimos desanimados por no poder ir de vacaciones al lugar que nos gustaría, nos quejamos del insoportable calor que no nos deja dormir por la noche, envidiamos lo que tienen los demás, nos complicamos la vida con tonterías y pensamos que nunca nos sucede nada extraordinario y no nos damos cuenta que lo realmente extraordinario y que parece invisible a nuestros ojos, es algo tan simple como encontrarnos bien y poder disfrutar de una vida sana en condiciones normales.


Por eso, antes de quejarte y pensar que tu vida es una mierda, cuenta hasta diez y mira a tu alrededor. Todos tenemos problemas de todo tipo, sufrimos la crisis en mayor o menor medida. Muchas personas continúan en paro desde hace más de 6 años, con su vida y sus sueños detenidos a la espera de una oportunidad mejor. otras se han tenido que marchar a otro país y empezar de cero en un lugar desconocido, sin el apoyo y cariño de sus familiares y amigos. Conozco personas cuyas vidas son muy complicadas, pero a pesar de todo lo que nos sucede y de que la vida está en constante cambio y el mundo tal y como lo conocíamos ha dejado de existir, a pesar de todo eso, el sol sigue saliendo cada día y si eso sucede y estás lleno de salud y energía, eres capaz de gestionar tu tiempo y sigues respirando, aunque a veces te falle el ánimo y te venzan las fuerzas, no dejes de sonreir a la vida y considérate afortunado, porque eres portador de un verdadero tesoro.


Es una pena que no nos demos cuenta de la inmensa suerte que tenemos y que día tras día repitamos los mismos errores, las mismas quejas y lamentos, sin hacer nada y sin aprovechar el maravilloso regalo que la vida nos brinda cada día, como es el hecho de sentirnos bien con nosotros mismos y de saber, que puedes conseguir aquello que desees en la vida, sin límites. Porque los límites no los pone el dinero, ni la falta de medios (que en realidad nos ayudan a desarrollar nuestra creatividad al crear nuevas formas de sobrevivir con recursos limitados), los mayores obstáculos están en nuestra propia mente y sólo nosotros podemos romper la barrera que nos impide caminar hacia el lugar al que deseamos llegar en la vida.


Así que, cuando te sientas agobiado y no veas con claridad tu horizonte, comienza ordenando tu espacio mental, simplifica y elimina aquello que no te aporte nada y para ello debes comenzar por tu hogar, ese lugar donde vives cada día y donde compartes tus sueños e inquietudes o guardas tus penas y alegrías y es reflejo de tu felicidad o de tu tristeza. Deshazte de aquello que ya no te sirve y crea nuevos espacios en los que puedas seguir desarrollándote y creciendo como persona. Ábrete a la posibilidad del vacío, de empezar de cero, de no saber qué va a pasar y verás como nuevas oportunidades aparecen y comienzan a suceder cosas mágicas en tu vida. Esto también se extiende a las personas que te rodean, aléjate de la gente tóxica, de aquellos que no te aportan nada y deja espacio libre para aquellos que realmente merezcan la pena y te puedan hacer crecer como persona. 


Cuando hagas esto, te sentirás mejor contigo mismo y verás cómo las piezas de tu alma comienzan a encajar y tus sueños se hacen libres y se elevan al infinito, acercándote a ese lugar del universo dónde sólo habitan las estrellas.  



domingo, 19 de julio de 2015

EL LIBRO DE TU VIDA

Hace varios días, tuvieron que realizar la nueva instalación de electricidad en mi casa y para ello fue necesario vaciar la estantería de libros que hay en el salón, pues los cables iban por detrás de la misma y era imprescindible desmontarla. Fue una tarea ardua, sobre todo porque mi casa es muy pequeña y no tengo espacio suficiente para colocar tantos libros en otra habitación. 

Comencé a revisar todos y cada uno de mis libros y retrocedí varios años atrás en el tiempo y lo cierto es, que ya no me sentía identificada con la mayoría de ellos, ni tampoco comprendía cómo había acumulado diferentes colecciones de libros que he ido comprando a lo largo de estos años o que me han regalado y no he leído nunca, ni tengo intención de leer. Tan sólo han formado parte de la estantería, pero no de mi vida.

En ese momento me dí cuenta que debía deshacerme de todos aquellos libros que no pensaba leer nunca y de aquellos que ya he leído y que no voy a leer una segunda vez, porque han pasado más de quince años desde que comencé a formar mi propia biblioteca y me he dado cuenta que realmente la vida es muy corta y tus gustos e intereses van cambiando con el paso del tiempo y aún me quedan cientos de libros que me gustaría leer y no puedo aferrarme a aquellos con los que ya no siento ningún tipo de vínculo. Por lo tanto, había llegado el momento preciso de dejar de mirar hacia atrás y despedirme de ellos. Y esta obra de electricidad, era la excusa perfecta para hacerlo. 

He contactado con varias bibliotecas públicas, fundaciones, residencias de ancianos y espacios de igualdad para donarles mis libros y también una colección de películas, pero no se han mostrado interesados, así que finalmente me he decantado por una ONG que sí ha mostrado interés e ilusión y de la que además me ha gustado su proyecto, pues han desarrollado una especie de librería solidaria llamada Tuuu Librería, pero es algo más que una librería solidaria, porque recogen todo tipo de libros y DVDs y tienen dos locales, uno en la calle Covarrubias 38 y otro en la calle Padilla 78 de Madrid, donde cualquier persona puede llevarse tantos libros como quiera a cambio de un donativo o bien puedes hacerte suscriptor por una pequeña cantidad anual. Con ello hacen que la lectura sea accesible a todos aquellos que no pueden permitirse el lujo de pagar lo que cuesta hoy en día un libro, que sólo van a leer una vez y además con el dinero recaudado financian proyectos de fomento a la lectura, pues una parte de los beneficios de la librería se emplean en enviar libros y material escolar a colegios de Madrid o Latinoamérica, así que, de alguna manera, sé que con esta pequeña contribución, mis libros acompañarán a personas anónimas que no llegaré a conocer nunca, pero siento, como si una parte de mí pasara a formar parte de ellos, pues estos libros han sido parte de mi vida durante mucho tiempo

Me ha dado pena decirle adiós a mis libros, pero sé que otras personas estarán deseando leerlos por vez primera y experimentar la sensación de felicidad y de compañía que te proporciona un libro, como viví yo cuando los leí y es un sentimiento que debes compartir con los demás. Esto me ha impulsado a dejar mi estantería casi vacía, como si acabara de mudarme a una nueva casa. Y he de decir que he sentido un gran alivio al ver el espacio otra vez vacío, como si una nueva vida estuviera a punto de surgir, porque los seres humanos tenemos tendencia a ir acumulando objetos y eso obstaculiza y complica nuestra existencia y nos impide ver con claridad el camino a seguir.

Creo que ha llegado el momento de comenzar un nuevo libro en mi vida y sentía desde hacía tiempo que no podía comenzar una nueva etapa y una nueva página en blanco si antes no rompía con un pasado que no me dejaba avanzar, porque los libros te hacen viajar a otros mundos, te llenan de ilusión y de enseñanza, a veces de un sentimiento de melancolía, pero también pueden convertirse en un lastre y en un gran obstáculo cuando sabes que ya no los vas a usar más que para decorar el salón de tu casa y están ahí, día tras día, mirándote inmóviles, con sus páginas cerradas cubiertas de polvo y con sus personajes e historias inertes y carentes de vida, como si estuvieras impidiéndoles contar su historia, cosa que nunca debería de suceder, porque cada libro tiene alma propia y debemos dejar que sigan transmitiendo su legado de generación en generación, a través del tiempo.  

Esto me ha servido para reflexionar sobre la vida en general y sobre mi vida en particular...¿por qué a veces seguimos demasiado tiempo en el mismo sitio y no conseguimos avanzar? ¿Qué es lo que nos impide hacerlo?. Quizá debamos hacer una revisión profunda sobre aquellas cadenas que nos impiden seguir adelante y que no somos capaces de romper. 

Siempre solemos culpar a los demás de nuestra situación. A la crisis, a la familia, a nuestra pareja, a las circunstancias que nos ha tocado vivir....pero quizá ha llegado el momento de limpiar las estanterías de tu vida y comenzar de nuevo. Sé que puede suponer un proceso doloroso, pero es necesario poner en orden tu pasado, limpiar el polvo y seguir caminando en el presente, empezando de cero. Sé que ya lo he comentado en otras ocasiones, pero creo que nuestro mayor enemigo no es el paso del tiempo, ni la falta de ilusión, ni la pérdida de valores de la sociedad (que por supuesto existe). Nuestro mayor enemigo a combatir es la incertidumbre que nos acecha a cada segundo y la ansiedad que nos genera el querer conseguir todo ahora mismo, sin dejar el espacio y el momento adecuado para que se produzca. El miedo a qué pasará mañana es el que realmente nos vuelve cobardes, nos acelera y a su vez nos quita las ganas de vivir hoy y de poner pequeños retos a nuestra vida cotidiana que nos ayuden a caminar cada día con ilusión y esperanza.

Casi siempre estamos pensando en cómo saldremos adelante el mes próximo, en cómo pasaremos las vacaciones y qué haremos cuando llegue septiembre y comience un nuevo curso. Nos agobian todos los obstáculos y problemas que pensamos que tendremos la semana próxima, pero que aún no existen (sólo existen en nuestra cabeza). Es como si anticipáramos el final de un libro, antes de haber terminado de leerlo, dando por hecho algo que tal vez nunca sucederá.

Pero...¿realmente nos preocupamos por lo que nos está ocurriendo en este instante? ¿por cómo nos sentimos ahora mismo?. ¿Ponemos nuestro granito de arena para contribuir a que este momento de nuestra vida sea mejor? NO, no lo hacemos y nuestra vida se convierte en otro libro cerrado que nunca se transformará en un bestseller por el que alguien tenga interés, porque ni siquiera nosotros tenemos interés en nosotros mismos, ni queremos contar nuestra historia, preferimos que otros lo hagan y decidan por nosotros, porque siempre pensamos que no podemos hacer nada y que no depende de nuestra voluntad. Pero realmente nuestra mente tiene más poder del que creemos. Con nuestro pensamiento podemos cambiar muchas cosas y transformar el universo, cambiando nosotros mismos y nuestra forma de pensar. Sólo hay que dar ese paso, enfocarse en ello. Tú puedes modelar tu vida como desees, pero para ello debes creer en tí y dar opción a que esa posibilidad exista. Por tanto, el primer cambio comienza siempre dentro de tí mismo. 

De todos los libros que has leído a lo largo de tu vida, ¿cuáles son los que han dejado una huella más profunda en tu persona?, ¿qué es lo que te ha atrapado de esas historias?. Seguro que los personajes protagonistas tenían valores que admirabas y vivieron situaciones extraordinarias en diferentes épocas, de las que a tí también te hubiera gustado formar parte....pero nunca es tarde para lograrlo. El libro de tu vida aún está por escribir, porque puedes cambiar el argumento en el momento que decidas. Falta el ingrediente más importante...TÚ. Tú puedes lograr aquello que desees, ten fé en ti mismo y construye tu propio destino. Añade a tu vida los instantes de aquellas novelas que hayan aportado más cosas positivas a tu alma y vívelas en primera persona con amor, entrega, pasión y generosidad, siendo el narrador y el protagonista de tu verdadera historia. 

Me gustaría terminar estas líneas animándote a que no dejes que tu vida se quede olvidada en cualquier estantería y se convierta en otro libro que no ha merecido la pena leer, porque no has vivido aquello que realmente anhelabas y abre las páginas de tu alma a una vida auténtica y plena. Para ello debes escucharte a ti mismo y escuchar tu corazón, así lograrás hacer aquello que más te llene. Seguro que más de una vez te equivocas y llenas las páginas de tachones, pero esto te servirá para avanzar más en el libro que conforma tu vida y así encontrarás el camino que realmente deseabas seguir, porque de casi todos los errores que cometemos surgen las mejores experiencias de nuestra existencia y aparecen los escalones que nos elevan a nuestras metas. 


Te invito a ser el protagonista de tus sueños y a comenzar a vivir la vida que siempre has deseado. Te invito a darte permiso para ser feliz y para vivir plenamente, siendo consciente del momento presente. Tu libro te está esperando, hay muchas páginas en blanco y sólo tú puedes contarlo en primera persona....¿a qué estás esperando?. Ahora es tu momento. 






miércoles, 18 de marzo de 2015

LA REFORMA

El edificio en el que vivo lleva un tiempo de reforma, pues es muy antiguo y fue construido allá por el año 1920, por lo que ha sido necesario sustituir la estructura de todo el edificio para poder construir el ascensor y mantener la finca en buen estado. Este proceso ha durado varios años, con su correspondiente molestia, porque vivir en un lugar que está en obras, lleno de polvo las 24 horas del día y con un ruido insoportable es bastante incómodo y también por qué no decirlo, ha supuesto el pago de una derrama muy elevada en situaciones, para algunos, de trabajo inestable o desempleo.

Hace unos días me reunía con un grupo de vecinos con el que formo parte de la comisión de obras de la comunidad para la toma de decisiones de todo lo relacionado con esta reforma. Ya nos encontramos en la fase final y viendo lo confortable que está quedando el edificio, al final pienso que ha merecido la pena todas las incomodidades que hemos sufrido en los últimos cinco años, pues nuestra calidad de vida ha mejorado considerablemente. Esto me ha llevado a reflexionar acerca del ser humano y de lo necesario que es a veces emprender una REFORMA PROFUNDA EN NUESTRA VIDA Y CON NOSOTROS MISMOS.

Hoy en día muchas personas afirman ser infelices y llevar una existencia marcada por el escaso tiempo que tienen para sí mismos, al encontrarse sometidos a largas jornadas de trabajo y a una vida familiar llena de mil quehaceres y un estrés que te persigue continuamente porque difícilmente llegas a todo. En el polo opuesto están las personas que no tienen trabajo desde hace tiempo y a las que el día se les hace largo y tedioso, porque les faltan actividades para llenar las 24 horas, por lo que el tiempo de que disponen deja de convertirse en ese lujo con el que muchos sueñan y pasa a ser tu mayor enemigo, porque a medida que tu situación de inestabilidad se alarga en el tiempo, más agobiado te sientes, porque sabes que cuántos más años pases sin encontrar trabajo, más va cayendo tu ánimo en picado y con menos posibilidades te ves.

En cualquier caso, con o sin trabajo, la mayor parte de nuestro tiempo libre lo dedicamos a las redes sociales, a mantener conversaciones interminables o intercambiar tonterías con nuestra familia y amigos por el whatsapp y a vivir nuestra vida en modo piloto automático, sin ser conscientes plenamente de nuestra existencia y de aquello que nos rodea, salvo los aspectos negativos, que los vemos a escala gigante. Cada uno de nosotros nos creemos poseedores de los mayores problemas del mundo. Quejarnos se nos da bien. Pero, ¿realmente hacemos algo para cambiar nuestra vida?. La respuesta es NO.

Por eso, hoy me gustaría proponerte algo tan sencillo como emprender una reforma en tu vida. Seguro que alguna vez has cambiado algo de tu casa que necesitaba una mejora y has emprendido una pequeña reforma para ampliar tu cocina, para pintar tu habitación o para cambiar el parquet rallado del salón... Pero ¿qué ocurre cuando somos nosotros los que necesitamos mejorar algo y ese cambio no se produce?.

Nadie va a impulsar una reforma en tu vida, debes ser tú mismo quien decida cuándo y cómo. Si estás encerrado en ti mismo, no te gusta tu vida ni como eres físicamente y si además te sientes desanimado y todo te da igual, sin duda ha llegado el momento de emprender esa reforma que todo ser humano necesita. Quizá decidas cambiar tu rutina con un cambio de look, apuntándote a un gimnasio, comenzando una nueva dieta o apuntándote a un club de lectura, pero no olvides que ninguna reforma puede empezar por fuera, todo comienza dentro de nosotros mismos. 

Trabaja tu autoestima, cuida de ti mismo y date un capricho cuando lo necesites. No hace falta ser rico para darte un capricho, ni que sea un día especial. Cualquier día es bueno para regalarnos una sonrisa, una palabra amable con nosotros mismos, un paseo por ese rincón de la ciudad que más te gusta o comer tu postre favorito. El ser humano tiene una tendencia natural a castigarse y a sentirse culpable continuamente por todo lo bueno que le sucede. Creemos que sólo nos merecemos algo bueno después de haber hecho un gran esfuerzo y habernos quedado exhaustos. No te preocupes, a muchos nos han educado así y no debes sentirte mal por ello, pero puedes modificarlo cuando tú decidas. La primera reforma de nuestra vida comienza por cambiar nuestras creencias y establecer una base positiva basada en aquello que nos estimula y hace felices a nosotros, aun cuando entre en conflicto con la educación que hemos recibido. Lo importante eres tú y el mejor termómetro para medir tu indice de felicidad es ver cómo te sientes a cada momento, eso nunca falla.

¿A qué dedicas tu tiempo libre? ¿Lo pasas bien? Si la respuesta es no, ahí necesitas emprender otra reforma. Piensa en lo que más te gusta hacer del mundo, en aquello que te hace sentirte motivado, alegre, feliz...incluso eufórico y ve a por ello. Hay muchas maneras de llevar a cabo nuestros hobbies. Adaptándonos a cada bolsillo, hay diferentes alternativas al alcance de nuestra mano. Pero debes abrir tu mente para ver todas las posibilidades y no encerrarte en ti mismo. Si eliges ser feliz, encontrarás el camino. 

¿Y qué me dices de tus amigos? ¿Los has elegido tú? ¿Te sientes poco identificado con tu grupo? ¿Te gustaría hacer otros planes con ellos? ¿O tal vez tener nuevos amigos?. Un buen diálogo y ser tolerante es siempre necesario en esta reforma. Por eso, no tengas nunca miedo de decir lo que piensas, respetando la opinión de los demás y charlando con aquellas personas que te importan para mejorar vuestra empatía y hacer que vuestra amistad funcione, llevando a cabo los planes que desee todo el grupo, no uno sólo. Si además eres abierto, te será fácil encontrar nuevas amistades. Para ello debes estar receptivo a la posibilidad de realizar planes diferentes y salir de tu rutina.

Y ya que hablamos de amigos no podemos olvidarnos de la pareja. ¿Tienes pareja? ¿Eres feliz con ella? Si han transcurrido más de 30 segundos sin que puedas dar una respuesta a esta pregunta, realmente es necesario emprender otra reforma. Lo ideal sería terminar con las relaciones que no funcionan e intentar comenzar una nueva vida, pero sé que esto es muy complicado. De hecho, algunas personas me han comentado que no pueden romper con un matrimonio de 40 años y todo lo que eso conlleva para sus hijos, nietos y economía familiar. Si realmente sientes que no eres capaz de dar ese paso, entonces debes trabajar el doble en tu felicidad personal y contigo mismo para contrarrestar la infelicidad que tienes en una de las áreas más importantes de tu vida por la falta de equilibrio emocional que te produce el carecer de una relación de pareja sana, estable y feliz. Quizá te parezca una tontería, pero muchas personas a las que les va mal con su pareja en cualquier terreno (sin ahondar en uno concreto) tiran la toalla en las demás áreas de su vida y se abandonan a una existencia que cada día les amarga e insatisface más. Por ello, no pierdas tu autonomía, tu capacidad de ser feliz por ti mismo, la curiosidad por aprender cada día algo nuevo. Mira adelante y piensa que lo mejor está siempre por llegar. Aunque pueda parecer un tópico, si le das a la vida la oportunidad de que cosas buenas puedan producirse, éstas llegarán. Es una ley universal, pero debes creer en ella y dejarle la puerta abierta. 

Si eres de ésas personas que por diferentes circunstancias de la vida no tienen pareja, bien porque no has encontrado a la persona ideal, bien porque prefieres estar sola, te puedes sentir plenamente feliz y realizado sin compartir tu vida con nadie. Pero si realmente anhelas encontrar el amor y el crear una familia...deja de lamentarte y emprende otra reforma. Siéntete una persona capaz de amar y de recibir amor, ábrete a la posibilidad de que nuevas personas puedan llegar a tu vida y sobre todo quiérete a tí mismo, porque éste es el primer paso para encontrar el amor, el llegar a enamorarte de quién eres y el sentirte bien en tu propia piel. Quizá parezca algo sencillo, pero para muchos es realmente complejo, porque muchas veces tenemos la autoestima por los suelos. Por eso siempre es necesario comenzar la reforma dentro de lo más profundo de nuestro ser y con ello volvemos al principio de lo comentado en este artículo. 

Por último, ¿Qué podemos hacer ante una sociedad donde cada día hay más corrupción política? ¿Y ante la pérdida de valores? ¿Y ante el problema del paro?. ¿Ha llegado un momento en el que todo te da igual? ¿En el que prefieres no ver el telediario y vives en una especie de burbuja?. Sé que muchas cosas no dependen de nosotros, pero en realidad sí, porque ante tantos problemas solemos adoptar una actitud pasiva ante la vida y nos dejamos llevar como una hoja arrastrada por el viento, sin hacer nada. Aquí es necesaria otra reforma. Es el momento de unirnos, de no rendirse, de no dar todo por perdido, de no tirar la toalla. Debemos aumentar nuestra conciencia social, mirar a nuestro lado y ayudar a quienes nos rodean. Aunque creas que una mejora a pequeña escala no cambia la estructura social, si tiendes tu mano a quienes lo necesitan, la solidaridad abre las puertas del mundo y crea una corriente positiva.

Nunca es tarde para hacer realidad tus sueños y para construir esa vida que siempre has deseado. Puede que tengas miedo a emprender una reforma, pero recuerda que las crisis son cambios y para que la felicidad llegue a tu vida debes comenzar a trabajar contigo mismo y abrir las puertas de tu corazón a lo bueno e inesperado que la vida te ofrece cada día.

Déjate llevar por la luz que te rodea, deja que el sol te acaricie el rostro con su calor y establece las bases de tu felicidad con materiales resistentes como la autoestima, el amor, la confianza en ti mismo, la inteligencia, la acción y una actitud positiva frente a la vida. Así convertirás tu corazón en el hogar que siempre has deseado habitar y serás una persona resistente a las adversidades y que trabaja activamente por sus sueños. 


jueves, 15 de enero de 2015

LAS REBAJAS

Ha comenzado el periodo de rebajas y te lanzas de lleno a encontrar la mejor oferta. Un nuevo electrodoméstico, un móvil de última tecnología, una chaqueta o tal vez tu perfume favorito. La elección es difícil y tu presupuesto limitado, pero sabes que al final terminarás comprando cosas que, en su mayoría no necesitas, simplemente porque están a buen precio. 

Muchas veces en tu vida te sucede lo mismo que con las rebajas. Buscas nuevas oportunidades y cuando no consigues aquello que deseas, te dejas atrapar por aquello que te proporciona una felicidad efímera y que se consigue con poco esfuerzo, simplemente porque aparece a tu lado cuando pasabas por ahí y así vas llenando tu existencia de experiencias equivocadas que te alejan del camino que querías recorrer en la vida. Entonces te sientes frustrado y crees que la vida es injusta contigo porque no te da aquello que te haría feliz y sin embargo cada vez te sobra más de aquello que no deseas. Poco a poco te vas desanimando y cuando te das cuenta, te sientes incapaz de hacer nada por ti y te quedas como esas prendas que están colgadas en una percha, esperando que alguien se decida por ellas. Así permaneces tú, impasible, esperando que las circunstancias u otras personas se fijen en ti, te pongan otra vez en el mercado y decidan tu destino. No importa la etiqueta que lleves, el material o la composición. Tampoco importa lo que sientas por dentro, la mayoría de las veces te valoras tan poco que pareces un producto de todo a un euro, al alcance de cualquiera. 

Y así te das cuenta, que en muchas ocasiones a lo largo de tu vida, has dejado que sea otra persona la que escriba tu historia y te elija, en lugar de buscar la relación que más te llene. También te has conformado con la comodidad de un trabajo rutinario, que sabes que no te gusta pero podrías realizar con los ojos cerrados, en lugar de esforzarte y formarte en el presente, para poder obtener en el futuro el trabajo de tus sueños. Otras veces has permitido que tu familia se meta en todo lo que haces y te diga a cada momento lo que más te conviene  y como seguimos hablando de prendas y de rebajas, dejas que los demás decidan qué día de la semana formarás parte de su vida y a veces te pasas meses colgado, sin que nadie te saque del armario, pero tú no haces nada, tan sólo esperas silencioso e infeliz, disponible en tu percha, pensando que no depende de ti, mientras los días siguen pasando y tú te vas arrugando, por dentro y por fuera.

Y es que cuando dejamos en manos de otros la toma de decisiones sobre nuestra persona, perdemos todo nuestro valor. A veces nos rebajamos tanto a nosotros mismos, que las oportunidades dejan de existir en nuestra vida y pasamos a ser, simplemente descatalogados. Y no olvides que tú vales mucho y que no estás a saldo.
Si supieras que la elección es tuya, no te rebajarías tan rápido. Por eso, quiero recordarte una vez más, que tú puedes ser quien desees y  tener el valor que tú decidas. Para ello debes romper el círculo en el que te mueves, aquel en el que cuánto menos te valoras a ti mismo, más infravalorado te sientes, dejando de potenciar tus capacidades, que son ilimitadas y logrando que las oportunidades se te escapen. Si quieres tener un valor incalculable y ser como esos productos de lujo que son inalcanzables y están en la mejor vitrina del escaparate, debes creer y confiar en ti mismo, procurarte lo mejor, no permitir que los demás decidan por ti y dejar a un lado aquello que sabes que no te llena. Es así de sencillo, la felicidad no tiene secretos. Y así descubrirás cuál es la mejor oportunidad para ti y tomarás de nuevo las riendas de tu persona.

Es cuestión de posicionarte de nuevo, ¿cuál es tu valor?. Puede que estés atravesando por circunstancias adversas, pero no olvides que las dificultades no te hacen perder brillo, ni te rebajan como persona. A veces tu autoestima es tan baja que piensas que no vales nada y sin embargo olvidas que cada situación de tu vida es una oportunidad para que crezcas como persona, subas varios peldaños y te conviertas en alguien más fuerte y capaz de aquello que te propongas. Así serás como esas prendas de calidad, que están hechas de buenos materiales y duran toda la vida. Así será también tu persona, resistente a las adversidades y de un valor infinito. 

Todo en la vida sirve como aprendizaje, así que sácale partido y aprovéchalo para conocerte a ti mismo y saber de qué material estás hecho. Cada prenda tiene una composición diferente y para conservarla, no le podemos dar a todas el mismo tratamiento y lo mismo sucede con cada uno de nosotros. Cada persona es un mundo y lo que hace feliz a unos pocos, puede hacer desgraciados a otros, por eso debes conocer cuál es tu composición. Algunos materiales de los que estamos hechos son de carácter hereditario y forman parte de nosotros desde nuestro nacimiento, pero la mayoría se adquieren con entrenamiento, trabajando con nosotros mismos. Piensa en cuáles son tus mejores cualidades, aquello que más valoras de ti y potencia aquellos rasgos que te convierten en líder. Moldea tu persona y transfórmala en la mejor versión de ti mismo, como si se tratara de ese producto estrella que no tiene competencia y que cualquiera querría quitarte de las manos. Ten por seguro que si eliges lo mejor para ti, conseguirás atraer experiencias positivas a tu vida y dejarás lo malo atrás, simplemente porque ya no forma parte de tu composición. 

Puede que todo en la vida tenga un precio, pero tu valor es incalculable y no puedes estar en manos de cualquier circunstancia o persona que pasen por tu vida y decidan por ti. Así que, ahora que han comenzado las rebajas, ha llegado el momento de posicionarte de nuevo y de que descubras cuál es tu verdadero valor. Para ello debes escucharte a ti mismo. Seguro que te sorprende saber que vales más de lo que pensabas y que sólo tú puedes hacer posible que las oportunidades que necesitas, lleguen a tu vida y así dejarás de buscar fuera lo que ya existe dentro de ti, una persona de gran valor que se conoce a sí misma y sabe que en la etiqueta de su alma no hay espacio para las rebajas.