jueves, 11 de julio de 2013

EL MAQUILLAJE

El maquillaje ha sido un gran aliado de las mujeres y de su belleza a lo largo de la historia. Nos permite mostrar nuestra mejor cara ante cualquier situación de nuestra vida y en los últimos tiempos se está extendiendo cada vez más al ámbito masculino.
Nos maquillamos para embellecer nuestro rostro, para resaltar un determinado rasgo o bien para disimular una imperfección. También lo hacemos para mitigar nuestro cansancio o para ocultar nuestro dolor…Maquillarnos nos hace sentir mejor.
El problema es, que no nos limitamos a maquillar nuestro rostro, sino que la mayoría de las veces hacemos extensible el maquillaje a toda nuestra vida.
Nos maquillamos cuando nos levantamos cada día viviendo una vida que no nos gusta y tenemos miedo a empezar de cero. Un brochazo y seguimos adelante con ella.
Nos maquillamos cuando no decimos lo que sentimos y preferimos el silencio por respuesta. Y ahora aplico colorete y pintalabios.
Nos maquillamos cuando vivimos con la persona que no amamos y a pesar de todo seguimos con nuestra vida planeada a su lado, sin atrevernos a cortar por lo sano. Brochazo, retoque y más brochazos.
Nos maquillamos cuando nos envuelve la rutina y nos dejamos abrazar por ella, aún sabiendo que ese abrazo terminará con nuestra vida.
Nos maquillamos cuando estamos atados a nuestro pasado y ese pasado no nos deja buscar nuevas metas. Sombra, perfilador y ya casi he terminado.
Ha llegado el momento de desmaquillarte y volver a ser tú. Puedes hacerlo poco a poco y paso a paso. Primero comienza por tu alma. Desmaquíllate de tus frustraciones, de tus miedos, de tu inseguridad y de tu “yo no puedo”.
A continuación sigue por tu vida. Desmaquíllate de quien te hace daño, de lo que no te llena, de aquello que no te gusta…maquillaje fuera.
Y por último desmaquilla tu piel y deja respirar todos los poros de tu ser. Desmaquíllate de las manchas que han dejado tus lágrimas al caer, de las penas que han marcado tu rostro, de las huellas que te ha dejado la vida. Que tu piel vuelva a renacer y se sienta bella y serena otra vez.
Y ahora estás tú. Sólo tú. Libre y segura…dispuesta a comenzar de nuevo. Tu estrella vuelve a brillar en el firmamento y aporta a tu rostro una luz especial. Entonces descubres que siempre habías estado ahí, pero tu maquillaje no te había dejado ver quién eres, ni el gran potencial que tienes.
Te miras al espejo y sonríes, por fin te has encontrado contigo misma y comprendes que la verdadera belleza proviene de un maquillaje invisible que forma parte de tí desde tu nacimiento y cuya fórmula es: buscar tu propia felicidad en la vida, saber aceptarte y quererte tal y como eres y no rendirte bajo ninguna circunstancia. Nada es imposible si así lo consideras.
Si crees en ti, podrás alcanzar las estrellas con tus manos, pintar la luna de colores y dar un paseo por el universo. Así podrás convertirte en la protagonista de tus sueños y ser quién decidas ser sin maquillaje ni retoques, sólo TÚ en estado puro.